Aquí no hay víctimas: hay bichotas

las Bichotas

Cuentos encabronaús

Es una colección de cuentos donde las mujeres toman el centro de sus propias historias. A través de narrativas intensas y provocadoras, el libro expone cómo el patriarcado se infiltra en lo cotidiano, lo íntimo y lo estructural, revelando violencias que muchas veces pasan desapercibidas. Pero estas historias no se quedan en la denuncia: son también afirmaciones de poder, resistencia y transformación. Un libro que invita a tomar la palabra, a reescribir la historia y a reclamar la libertad.

Banda sonora pa’ leer las bichotas

extractos

Aquí encontrarás frases, fragmentos y escenas seleccionadas de algunos cuentos de Las bichotas, junto a breves resúmenes que ofrecen un vistazo al universo, las voces y las emociones que atraviesan cada historia.

Pedazos de algunos cuentos de Las Bichotas

  • Sí, claro que sí llamó a la policía. Y vinieron. Cuarenta y cinco minutos después llegaron para decirle que quizás lo más práctico era tratar de llegar un poco más temprano a su casa. Entendían su consternación, pero no podían actuar si los hombres a los que acusaba no le habían hecho nada todavía.

  • Este cuento sigue a una mujer que, después de otra noche de violencia, sale de su casa con el cuerpo marcado y una decisión ya tomada. Lo que parece una huida es en realidad el después: después del golpe final, después de cruzar un límite que no tiene regreso.

  • Cuando volví a asomarme a la ventana, la cuadra entera hacía vigilia desde la acera. Tensos, los vecinos hablaban entre sí con caras serias, mirando hacia la media docena de carros de policía mal estacionados de un extremo a otro de la calle en actitud de espera.

    Luego, cuando leí lo que había ocurrido mientras yo miraba televisión como una estúpida, quise morirme y decidí que nunca más sería niña. Sería lo opuesto: abogada. Estudiaría y estudiaría y salvaría así a todas las niñas de esta ciudad llena de gente que tan a menudo resulta ser exactamente lo que parece.

  • El cuento sigue a tres mujeres rescatadas tras una década de cautiverio, enfrentando un mundo que insiste en llamarlas “afortunadas”. Pero la libertad no es redención: salen sin voz, fragmentadas, incapaces de reconocerse como individuos completos, cargando una memoria compartida de abuso que las despojó de identidad.

    Mientras las instituciones intentan ordenar su historia con preguntas, ellas apenas pueden existir fuera del encierro. El trauma no terminó con el rescate; permanece en sus cuerpos, en su silencio, en la imposibilidad de volver a ser quienes eran.


  • Hasta que se les acabó la paciencia epigenética a las nuevas bestias y comenzó la transformación, por ahí por el 2027 más o menos: los colmillos convirtiéndoseles en cuchillos afilados; las piernas en tijeras de muslo asesino apenas sujetas por un eje mortal: el de sus hermosos cuerpos lacerados; mutando desde la herida para dar paso al terrible desenlace de un Caribe sin ley, repleto de mujeres puertorriqueñas vueltas salvajes por hombres.